¡Hágase la luz!

Me inicié a la fotografía en los tiempos de los carretes, de la Cámara Oscura y de los productos químicos que olían y te manchaban los dedos.

Ahora todo es digital, pero los años en los que Photoshop no lo podían imaginar ni los más futuristas, nos enseñaron mucho de la esencia de la fotografía.

Eran años en los que los carretes costaban lo suyo y que no había que malgastar una toma. En los que había que pensar antes de disparar.

Sobre colores, no garantizo nada, soy daltónico, lo que significa que el resto del mundo no suele ver los mismos colores que yo 😉

Del retrato a la fotografía callejera

En mis principios como fotógrafo me atraían sobre todo los retratos.

Un retrato es una comunicación privilegiada y casi íntima con una persona, siendo la parte relacional tanto o más importantes como cualquier otra de esta disciplina.

Cuando empecé con las fotos en las calles, mi tendencia natural era seguir buscando el retrato: con encuadres más cerrados en particular.

Con el tiempo y la experiencia, aprendí que el contexto y las situaciones son aún más importante debido a los destacados aspectos sociales y culturales que conlleva este tipo de fotografía.

Desde que empecé la fotografía, pasé por dos etapas principales: la foto de retrato (cara o cuerpo entero) y la fotografía callejera.

En ambos casos, el denominador común ha sido las personas, bien como elemento principal o como elemento sociocultural de la imagen.

¿Qué es Street Photography

La fotografía callejera («Street Photography» en inglés) es una práctica de fotografía al aire libre en la que el tema principal es la presencia humana, directa o indirecta, en situaciones espontáneas y en lugares públicos como la calle, los parques, las playas o las manifestaciones.

(Wikipedia)